Damos gracias a Dios por permitirnos compartir nuestra tercera cena de matrimonios, un tiempo de comunión y edificación en Cristo.
Nuestros hermanos Óscar y Selene testificaron cómo el Señor, en Su gracia, los ha sostenido y transformado en medio de las pruebas. Su historia nos recuerda que Dios es fiel aún en tiempos de dolor y enfermedad.
Agradecemos también a todos los hermanos que sirvieron con gozo para hacer posible este evento. A Él sea toda la gloria por Su obra en cada matrimonio ! 


